Embarazo y entrenamiento; ¿una locura?

A raíz del post de Isabel Macías donde relata sus experiencias desde que está embarazada y de las distintas imágenes en las redes sociales donde muestra su día a día y en el que muchas veces aparece entrenando, me decidí a escribir este post para tranquilizar a todas esas personas que se “escandalizan”.

Ya comentaba Isabel, esa tendencia casi natural que tienen muchos para decir lo que tiene o no tiene que hacer otra persona, o si lo tiene que hacer de una forma u otra, y si encima le añadimos el embarazo pues la cosa se viene arriba.

Es curioso, como en un trabajo realizado por Martínez-Pascual y colaboradores en 2016, en el que se estudió la experiencia personal durante el embarazo y período post-parto en 20 mujeres de élite españolas, ya se menciona esta situación. Las deportistas, pese a sentir que necesitaban seguir entrenándose durante su embarazo, lo hacían frente a la falta de comprensión del entorno social y en muchos casos, teniéndose que justificar ante ello.

En primer lugar, puedo decir que Isabel está controlada por sus respectivas revisiones médicas que marca el calendario gestacional. Además, como muy bien decía ella, se encuentra embarazada pero no inválida (bueno, si no tenemos en cuenta que su lesión sigue presente y dando la cara cada vez que trata de correr, por lo que sigue limitada por ello).

Dentro del seguimiento médico que realiza, dado que se encuentra en muy buen estado, no sólo no le han prohibido el ejercicio (se suele hacer en casos de embarazos de riesgo), sino que se lo han recomendado. En la parte física, soy yo quien le ha guiado en todos este proceso, y básicamente, por dos motivos; el primero es porque considero que es parte de mi competencia como profesional de la actividad física y aunque no es un área en el que me haya especializado, he tenido la capacidad y la motivación de actualizarme sobre un tema que me afecta directamente. Y aquí viene la segunda parte…

En segundo lugar, y no menos importante, porque soy el padre de la criatura. Y con esto quiero decir, que la salud de mi bebé y la de su madre son lo principal para mí, y en ello pongo todo mi esfuerzo y conocimiento.

Yendo al grano, me gustaría acercaros información que he ido obteniendo de cara a organizar el entrenamiento de Isabel durante su embarazo. Existen muchos estudios en la bibliografía científica que abordan el ejercicio físico durante el embarazo en poblaciones sedentarias, activas y deportistas de élite. Por tanto, aunque parece que sigue habiendo mucha controversia al respecto (básicamente por información y costumbres heredadas del pasado), lo cierto es que la comunidad científica cada vez avanza más en este ámbito y existe un relativo consenso al respecto.

De hecho, no existe ningún estudio que contravenga la realización de actividad física durante el embarazo en personas sanas. Esto significa, que salvo en personas que previamente sufrieran una patología que les impidiese la práctica o embarazos catalogados por la comunidad médica como “de riesgo”, el ejercicio físico está recomendado.

En una reciente revisión de Hinman et al. (2015), los autores concluyeron que el ejercicio durante el embarazo es seguro tanto para la madre como para el feto. Además, dentro de los beneficios del ejercicio se podrían incluir un menor riesgo de parto por cesárea o una apropiada ganancia de peso tanto de la madre como del feto. Estas mismas conclusiones se alcanzaron en un estudio promovido por el comité médico del comité olímpico internacional publicado en Diciembre de 2016.

De nuevo, Hinman et al. (2015), concluyen que aunque los resultados no son concluyentes en la reducción de la diabetes gestacional o preeclampsia, el ejercicio de alta intensidad es seguro y aporta muchos beneficios. El nivel de actividad física durante el embarazo deberá ser acorde al nivel de actividad física previo al embarazo, así pues, aquellas mujeres que habitualmente realizaran ejercicio de alta intensidad, pueden seguir realizándolo sin problema y aquellas mujeres que no fueran físicamente activas, deberían adherirse a un programa de ejercicio físico.

En distintos trabajos de Barakat R; y colaboradores, se concluye que aquellas mujeres que realizaban actividad física, tenían menores ganancias de peso durante el embarazo. Tampoco existe mayor riesgo de parto prematuro. Esto coincide con la revisión de Pivarnik, J. Et al. (2016) donde se analizó el efecto del entrenamiento de alta intensidad en deportistas de élite acostumbradas a este tipo de trabajo.

Pero además, estos autores encontraron en la bibliografía que la realización de ejercicio “vigoroso” puede reducir el riesgo de preeclampsia y de diabetes gestacional en las mujeres gestantes, además de facilitar la pérdida de peso post-parto y sin efecto negativo sobre el parto prematuro y la incidencia de lesiones.

En definitiva, en base a la bibliografía científica actual no hay argumentos que contraindiquen la práctica de actividad física en mujeres embarazadas, salvo que exista alguna lesión, enfermedad o el embarazo sea catalogado como “de riesgo”, como he comentado anteriormente. Pero es más, según estas fuentes, las mujeres deportistas de élite acostumbradas a esfuerzos de máxima intensidad pueden seguir realizando su entrenamiento siempre que, como indica uno de los artículos, no existan síntomas que requieran ser tenidos en cuenta. No obstante, estos mismos autores recomiendan ir disminuyendo la carga total de entrenamiento a medida que avanza el embarazo y como es lógico, evitar actividades con riesgo de caídas o golpes. Por lo que, si una mujer nunca ha realizado parapente, deportes de contacto, esquí, etc… quizás no es el mejor momento para iniciarse, pero eso no significa que no puedan realizar otra actividad dentro de las muchas opciones existentes que le permitan mantenerse activas y obtener los múltiples beneficios de ello, siempre y cuando se encuentre asesorada por un profesional.

Como recomendación final diría que el ejercicio físico debería ser incluido en cualquier persona, pero dada la evidencia científica, el embarazo es un motivo más (y no una excusa) para prescribirlo. El sentido común y el asesoramiento por parte de profesionales del área médica, de la fisioterapia y de la actividad física será una garantía tanto para la madre como el futuro bebé.

Así pues, desde aquí, tranquilizaros de que Isabel, contra lo que pueda parecer en sus publicaciones en redes sociales, sigue entrenando y manteniéndose activa, PERO NO REALIZA UN ENTRENAMIENTO NADA EXIGENTE comparado a lo que ella está acostumbrada y preparada. El nivel de entrenamiento, tanto en intensidad, volumen y frecuencia (entrena 2-3 días a la semana) se ha reducido mucho durante todos estos meses. El trabajo que hace siempre se adapta a su nuevo estado y a las sensaciones propias de cada día, tratando de que tenga un embarazo lo más placentero posible…

¡y yo junto a ella!

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¡Os dejo un reportaje realizado a Isabel en Aragón televisión!

 

Bibliografía

  1. Barakat R, Pelaez M, Montejo R, et al. Exercise throughout pregnancy does not cause preterm delivery: a randomized, controlled trial. J Phys Act Health 2014;11:1012–17.
  2. Bø, K., Artal, R., Barakat, R., Brown, W., Dooley, M., Evenson, K. R., … & Mottola, M. F. (2016). Exercise and pregnancy in recreational and elite athletes: 2016 evidence summary from the IOC expert group meeting, Lausanne. Part 2—the effect of exercise on the fetus, labour and birth.Br J Sports Med, bjsports-2016
  3. Barakat R, Perales M, Bacchi M, et al. A program of exercise throughout pregnancy. Is it safe to mother and newborn? Am J Health Promot 2014;29:2–8.
  4. Hinman, S. K., Smith, K. B., Quillen, D. M., & Smith, M. S. (2015). Exercise in pregnancy: a clinical review.Sports health, 7(6), 527-531.
  5. Melzer, K., Y. Schutz, M. Boulvain , and B. Kayser. 2010. Physical Activity and Pregnancy. Sports Med 40(6):493-507.
  6. Salvesen, K.Å., E. Hem, and J. Sundgot-Borgen. 2012. Fetal wellbeing may be compromised during strenuous exercise among pregnant elite athletes. Brit J Sport Med 46(4):279-83.
  7. Pivarnik, j. M., Szymanski, l. M., & Conway, m. R. (2016). The Elite Athlete and Strenuous Exercise in Pregnancy.Clinical Obstetrics and Gynecology, 59(3), 613-619.
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